Salmo 8.
Oh Señor , soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! Por causa de tus adversarios has hecho que brote la alabanza de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho, para silenciar al enemigo y al rebelde. Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: «¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?» Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra: lo entronizaste sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste a su dominio; todas las ovejas, todos los bueyes, todos los animales del campo, las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que surca los senderos del mar. Oh Señor , soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!
¿Qué hace Dios en la vida de una mujer que ama?
1º Te asegura que sos amada.
Siempre se encargará de que tengas bien en claro que sos una mujer amada.
A veces, las mujeres, para asegurarnos el amor de alguien nos involucramos con quienes nos lastiman, hieren o de alguna manera nos hacen mal.
Dios tiene un amor incondicional, por eso:
-Tomará el tiempo necesario para que te relaciones con gente confiable, que no te lastime.
Las mujeres debemos aprender a relacionarnos con gente confiable y no con aquellos que sus palabras son como flechas dirigidas directamente a tu espíritu y que terminan lastimando todo tu ser.
Mirá al que te ama y no al que no te ama.
-Tomará todo el tiempo hasta que aprendas a llamarlo “Papá”.
No todos se atreven a llamar a Dios, “Papá”. Vemos gente en tribulación que eleva su mirada al cielo y hace oraciones pero no pueden llamarlo Papá; lanzan pedidos y oraciones a quien pueden, a cualquier santo, pero no cuentan con la habilidad de las hijas de Dios de decirle: “Papá”, “Papito querido”, “Abba Padre”.
-Nuestro acceso a Su corazón es privilegiado, de corazón a corazón, de intimidad a intimidad. Delante de Él estamos desnudas y podemos hablarle sin ocultar nada, no vendrá con el dedo acusador o juzgador, sabe que somos sus hijas y necesitamos ser contenidas y amadas.
-Tenemos todos los privilegios celestiales. Planifica el momento en que nos encontraremos con Él y, aunque a veces parece que está alejado, es que está planificando el momento del encuentro. Si el Rey del Universo se inclina hasta para oír a un niño de cuatro años cuando le pide algo, como no demostrará el amor a sus hijas y se sientan amadas.
Cuando estás pasando por medio de un problema y pensás que no te escucha, Dios ya planeó el encuentro donde te dará la solución, y no habrá persona ni problema lo suficientemente grande como para descarrilar sus planes para tu vida.
Frente a una crisis, podés entrar en un callejón sin salida y chocarte contra la pared o decidir salir por donde entraste y encontrar otro camino. Dios siempre te tomará de la mano y te sacará hasta encontrar otra solución al conflicto, pero nunca llegará tarde demostrando su inmenso amor.
Una mujer segura del amor de Dios siempre se concentrará en los que la aman.
Y si crees que nadie hay a tu alrededor que te ame, buscá a Dios que está planificando el gran encuentro, para soltarte el amor que otros no quisieron darte, porque Dios te ama con amor eterno.
Un toque del amor de Dios, que es incondicional, nos abraza tal como somos y nos desafía a hacer cosas nuevas.
2º Te alienta a vivir sin miedo.
El perfecto amor echa fuera el temor . Ése es el amor de Dios.
El miedo no nos permite disfrutar de la vida, y el 90 % de las cosas a las que tememos nunca ocurrirán, o sea que nos preocupamos para nada.
Dios te da la oportunidad de elegir tus pensamientos, ¿de dónde vienen del cielo o de tu miedo? ¿Dónde se originaron en el trono de Dios o en tus miedos?
Si querés tener victoria que tus pensamientos sean como los de Dios, decí: “Me levanto con la mente de Cristo, no pensaré como otros dicen sino me tomo del trono de Dios.”
No temas, elegí pensamientos de paz, determiná como conducir tu mente y tu día terminará en victoria.
El miedo siempre ciega el amor de Dios.
Si no podés ver el amor de Dios es porque estás actuando en miedo, por eso para r ver el amor debes salirte del miedo y elegir pensar bien.
3º- Te levantará de todos los fracasos.
No nacimos para el fracaso, para la derrota, para el sufrimiento, ni para la miseria, sino para ir de gloria en gloria y de poder en poder .
Él tomará nuestros errores y seremos entrenadas a través de ellos. Hay momentos, especialmente cuando nos sentimos fracasadas, que no deberíamos tomarnos la vida tan en serio; tendríamos que aprender a jugar con nuestros errores y divertirnos, porque Dios los toma para trabajar en nuestra vida hasta lograr una obra perfecta.
No importa si te equivocas porque Dios te entrenará a través del error.
Dios te ama tanto que pide que le entregues los fragmentos de tu vida, aunque no entiendas nada, y hará algo nuevo en vos, soplará su mismo espíritu y te levantará como una mujer nueva. Te promete que nada, ni un solo cabello, se perderá, al contrario, vas a crecer, madurar y lograr grandes cosas.
4º- Nunca te comparará con nadie.
Vivimos en una sociedad que hace que nos comparemos todo el tiempo con otros modelos, pero Dios nunca te comparará con nadie. Él quiere que hagas lo mejor que podés, con lo mejor que tenés. No necesitas ser otra mujer, Dios quiere que seas vos porque Él no se equivocó al crearte.
¿Por qué querés compararte, ser diferente? Dios te ama como te hizo y Él hace obras perfectas, es un artista.
Sos una obra de arte de Dios, no te rechaces ni desapruebes, no te castigues cada día diciendo que no servís, que no valés, porque estás rechazando la obra que Dios creó. Dios nunca se equivoca y jamás te ayudará a ser otra persona, porque te ama a vos. Cuando decís “quiero ser distinta, Dios cámbiame”; responderá: “No, porque te formé así”, y te ayudará a ser la mejor versión de vos misma, que saques lo escondido en tu interior y no imites a nadie.
Debes ser auténtica, natural, no dar un doble mensaje sino ser como Dios dijo que sos.
Hay una victoria, actuá tu vida, viví, no te sientes a mirar cómo pasa, sé protagonista, tomá decisiones porque Dios te dijo: “Con mi amor tendrás la victoria en todo lo que hagas.” Basta de estar sentada en un lugar, mirando como pasan los años, levantate a actuar y leé el libreto donde dice: “Hay victoria para mi amada”.
Cuando una tragedia se desarrolle delante de tus ojos Dios te mostrará el final, te dirá: “Estas mal sentada, desde allí no puedes ver el final, tendrás que soportar angustia, tristeza, ansiedad, nervios pero no esperes hasta último momento, actuá tu vida y sabrás que el libreto lo escribió Dios.”
Vivir es actuar lo que Dios preparó de antemano. El dolor, el sufrimiento, no estaban escritos pero vino alguien que quiso agregar letra a nuestra vida, para Dios todo es victoria, triunfo, alegría, pero nos dice: “No importa, actuá esa parte del libreto igual, haré que todo termine para mi gloria.”
Es tiempo de actuar, de subirse al escenario de la vida, entender que Dios está de nuestro lado, que su amor es inmenso y ha determinado que cumplamos todos los sueños que tiene para nosotros, que ni una palabra caerá a tierra sin verse cumplida.
Cuando Juan lloraba tanto, un ángel se le acercó y le dijo: “Deja de llorar”, porque lo vio angustiado como nos ve cada mañana y cada noche cuando lloramos por los hijos, por la pareja, por los sueños perdidos, y nos dice: Deja de llorar.
Dios te dice: Deja de llorar, estas en el escenario de la vida y tu libreto final dice: ¡Victoria!
ESTA REFLEXIÓN LLEGÓ A MI CORREO DE PARTE DE http://www.presenciadedios.com VISITEN ESTA PÁGINA ES BUENÍSIMA